Un día a la vez

César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Pt.

Hoy es el día

Cada nuevo amanecer es un regalo de Dios, una oportunidad fresca para comenzar de nuevo. Muchas veces vivimos cargando con el peso del pasado o con la ansiedad del futuro, olvidando que lo único que realmente tenemos es el hoy. La Palabra de Dios nos recuerda:

“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.”
(Salmos 118:24)

Dios no nos llama a vivir anclados en lo que fue, ni a temer lo que vendrá, sino a disfrutar, confiar y caminar con Él en el presente. Hoy es el día para amar, perdonar, agradecer y obedecer.

No os preocupéis por el día de mañana

Jesús nos enseñó con claridad:

“No os afanéis, pues, por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
(Mateo 6:34)

El afán y la ansiedad por el futuro nos roban la paz que Dios quiere que disfrutemos hoy. Cuando nos preocupamos, intentamos tomar el control que solo pertenece a Dios. Él ya está en nuestro mañana; no necesitamos adelantarnos.

Confiar en Su provisión diaria —como el maná en el desierto— es aprender a depender de Su fidelidad momento a momento.

Buscad primeramente el reino de Dios.

Jesús también dijo:

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
(Mateo 6:33)

Cuando ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar. Vivir un día a la vez no es pasividad, sino prioridad. Es decidir que antes de preocuparnos por el trabajo, el dinero o los planes, buscamos la voluntad del Padre.

Cada día tiene suficientes decisiones para que podamos ejercitar la fe. Al poner a Dios al centro, lo demás fluye con propósito y equilibrio.

No se turbe vuestro corazón

Jesús, sabiendo que venían días difíciles, dijo:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”
(Juan 14:1)

Vivir un día a la vez también significa confiar en medio de la incertidumbre. Cuando el corazón se turba, la fe se debilita; pero cuando creemos, la paz de Cristo nos sostiene.

El Señor no promete una vida sin problemas, pero sí promete Su presencia constante. Él camina con nosotros hoy, y eso basta.

Conclusión

Vivir un día a la vez es un acto de fe y gratitud. Es reconocer que Dios tiene el control del pasado, del presente y del futuro.

Hoy es el día para confiar, servir, adorar y descansar en Su amor. No sabemos qué traerá el mañana, pero sí sabemos quién lo sostiene. Por eso, caminemos con paz, sabiendo que cada día bajo Su gracia es suficiente.

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
(Lamentaciones 3:22-23)

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Responsable de esta reflexión

César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Portugal.

Hoy es tiempo de venir

Hoy puedes empezar a vivir un día a la vez tomado de la mano de Jesucristo.

Esta es una buena oportunidad para seguir a Cristo.

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