Iglesia de Cristo en Guatemala https://iglesiadecristogt.org/ Hablamos donde la biblia habla Sat, 01 Nov 2025 19:58:07 +0000 es hourly 1 https://iglesiadecristogt.org/wp-content/uploads/2025/10/cropped-iglesia-de-cristo-fav-32x32.png Iglesia de Cristo en Guatemala https://iglesiadecristogt.org/ 32 32 Ya hablaste con Dios https://iglesiadecristogt.org/ya-hablaste-con-dios/ https://iglesiadecristogt.org/ya-hablaste-con-dios/#respond Sat, 01 Nov 2025 13:13:21 +0000 https://iglesiadecristogt.org/?p=3067 Dios, como padre, quiere que nos acerquemos a él para platicar, para pedirle que nos perdone y que nos ayude a ser mejores hijos. ¿Tú ya hablaste hoy con Dios?

El cargo Ya hablaste con Dios apareció primero en Iglesia de Cristo en Guatemala.

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¿Ya hablaste con Dios?

César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Pt.

¿Ya hablaste hoy con Dios?

Cada día nos levantamos con muchas conversaciones pendientes: mensajes por responder, llamadas que hacer, reuniones que atender… pero hay una pregunta que debería ser la primera de la mañana: ¿ya hablaste hoy con Dios?

Orar no es una rutina religiosa, sino una relación viva con nuestro Padre celestial. La oración no cambia solo las circunstancias, también nos cambia a nosotros. Cuando hablamos con Dios, el alma se renueva, el corazón se aligera y la fe se fortalece.

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
(Jeremías 33.3)

La oración es una charla con Dios.

A veces pensamos que orar debe ser algo complicado o lleno de palabras perfectas, pero la realidad es que orar es hablar con Dios como un hijo habla con su Padre.

Jesús nos enseñó a decir “Padre nuestro”, recordándonos que la oración es cercana, sincera y personal.

En esos momentos de conversación, podemos abrir nuestro corazón, contarle nuestras alegrías, miedos y anhelos. Él no solo escucha nuestras palabras, sino también lo que sentimos.

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”
(Mateo 6:6)

La oración es el lugar donde se construye una amistad eterna con Dios.

La oración es nuestra fuerza espiritual.

Así como el cuerpo necesita alimento diario, el alma necesita oración. Es el oxígeno espiritual que mantiene viva nuestra fe.
Cuando oramos, el Espíritu Santo nos renueva; cuando doblamos las rodillas, encontramos fuerzas que no sabíamos que teníamos.

A través de la oración, Dios nos da dirección en la confusión, paz en la tormenta y esperanza en medio del dolor. Recordemos el mensaje de Santiago a los hermanos que están tendiendo dificultades y que necesitan sabiduría para salir adelante:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

No hay muro tan alto ni noche tan oscura que la oración no pueda atravesar. En los momentos donde ya no podemos más, la oración nos conecta con Aquel que todo lo puede.

Dios nos puede y quiere ayudar, pero nosotros tenemos que pedir la ayuda.

Un día dejaremos de orar porque estaremos con Dios

La oración es el puente que nos une con el Padre, pero llegará el día glorioso en que no necesitaremos orar más, porque estaremos cara a cara con el Señor.
Hoy oramos con fe, pero entonces viviremos en Su presencia. Hoy hablamos por medio del Espíritu, pero entonces lo veremos tal como Él es. Hoy necesitamos cerrar nuestros ojos para sentirnos más cerca de él, pero entonces estaremos cara a cara con Él y le veremos, y le adoraremos. Y no necesitaremos más la oración porque estaremos eternamente con Él.

“Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.”

1 Tesalonicenses 4:16-17

La oración nos prepara para ese encuentro. Cada conversación con Dios en la tierra es un ensayo del diálogo eterno que tendremos en el cielo.

Conclusión

La oración es el mayor privilegio del creyente. Es poder hablar con el Creador del universo y saber que Él nos escucha.
Por eso, antes de comenzar el día, detente un momento y pregúntate: ¿ya hablaste hoy con Dios?

Habla con Él, no solo cuando necesites algo, sino porque lo amas. En cada palabra sincera encontrarás consuelo, dirección y poder.
La oración no cambia a Dios, nos cambia a nosotros, y nos acerca más a Su corazón.

“Orad sin cesar.”
(1 Tesalonicenses 5:17)

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Responsable de esta reflexión

César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Portugal.

Hoy puedes hablar con Dios

Dios te quiere escuchar y te puede ayudar a sanar todas tus heridas espirituales.

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Un día a la vez

César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Pt.

Hoy es el día

Cada nuevo amanecer es un regalo de Dios, una oportunidad fresca para comenzar de nuevo. Muchas veces vivimos cargando con el peso del pasado o con la ansiedad del futuro, olvidando que lo único que realmente tenemos es el hoy. La Palabra de Dios nos recuerda:

“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.”
(Salmos 118:24)

Dios no nos llama a vivir anclados en lo que fue, ni a temer lo que vendrá, sino a disfrutar, confiar y caminar con Él en el presente. Hoy es el día para amar, perdonar, agradecer y obedecer.

No os preocupéis por el día de mañana

Jesús nos enseñó con claridad:

“No os afanéis, pues, por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
(Mateo 6:34)

El afán y la ansiedad por el futuro nos roban la paz que Dios quiere que disfrutemos hoy. Cuando nos preocupamos, intentamos tomar el control que solo pertenece a Dios. Él ya está en nuestro mañana; no necesitamos adelantarnos.

Confiar en Su provisión diaria —como el maná en el desierto— es aprender a depender de Su fidelidad momento a momento.

Buscad primeramente el reino de Dios.

Jesús también dijo:

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
(Mateo 6:33)

Cuando ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar. Vivir un día a la vez no es pasividad, sino prioridad. Es decidir que antes de preocuparnos por el trabajo, el dinero o los planes, buscamos la voluntad del Padre.

Cada día tiene suficientes decisiones para que podamos ejercitar la fe. Al poner a Dios al centro, lo demás fluye con propósito y equilibrio.

No se turbe vuestro corazón

Jesús, sabiendo que venían días difíciles, dijo:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”
(Juan 14:1)

Vivir un día a la vez también significa confiar en medio de la incertidumbre. Cuando el corazón se turba, la fe se debilita; pero cuando creemos, la paz de Cristo nos sostiene.

El Señor no promete una vida sin problemas, pero sí promete Su presencia constante. Él camina con nosotros hoy, y eso basta.

Conclusión

Vivir un día a la vez es un acto de fe y gratitud. Es reconocer que Dios tiene el control del pasado, del presente y del futuro.

Hoy es el día para confiar, servir, adorar y descansar en Su amor. No sabemos qué traerá el mañana, pero sí sabemos quién lo sostiene. Por eso, caminemos con paz, sabiendo que cada día bajo Su gracia es suficiente.

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
(Lamentaciones 3:22-23)

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César Chajón

Predicador en la iglesia local de Braga, Portugal.

Hoy es tiempo de venir

Hoy puedes empezar a vivir un día a la vez tomado de la mano de Jesucristo.

Esta es una buena oportunidad para seguir a Cristo.

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Conocereis la verdad...

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